Decimoséptimo paseo
La Ciudad Deseada
“Cuando salimos de casa una deliciosa tarde entre las cuatro y las seis, nos liberamos del yo que conocen nuestros amigos y pasamos a formar parte de ese inmenso ejército republicano de caminantes anónimos, cuya compañía resulta de lo más agradable luego de la soledad de la propia habitación.”
VIRGINIA WOOLF, ‘Paseos por Londres’
🌳 Lanzarse al camino
Camino entre un corazón de amapolas. Un mar rojo tiñe los bordes del sendero.
Lo reconozco: en estos días de extrañeza generalizada, mis paseos planeados, mis paseos largos, son cada vez más en busca de sosiego y silencio. Unos garbeos tranquilos y apartados. Sin embargo, continúo desplazándome también a pie en el medio hostil por excelencia: la ciudad. Recorro a pie mi ciudad cada día (ahora mismo buscando la sombra). Para bien o para mal, esta gran urbe es mi elemento natural, el contexto que me explica. Las dos —la ciudad y yo— tenemos arrebatadas aventuras y desventuras a diario. Encuentros y bastantes desencuentros. Caminarla, esto ya me lo habrás escuchado, saca lo mejor de mí. Me enseña.
Y pienso mucho en esto. Mi forma de aproximarme a los acontecimientos y de comprender el entorno que habito —mi metrópolis— no es nostálgica ni añorante. Al contrario. Me proyecto, paso a paso, con deseo hacia el futuro velando cuidadosa por el presente. Con deseo. El deseo y el deseo de futuro vertebra, significa mi pensamiento y la toma de algunas humildes decisiones. Llena de pequeñas esperanzas, aspiro con calma al conocimiento, a las posibilidades para todas y al disfrute que vendrá.
Esto es bien conocido: pensadores clásicos, filósofas contemporáneas, sociólogos, politólogas han escrito y profundizado bastante en torno al deseo y a la condición de sujeto deseante. Para Aristóteles no existe más que un principio-motor válido y esta es la capacidad desiderativa; para Spinoza, el deseo es la potencia vital que pone en movimiento nuestras energías y, dirigido por la razón, se trata de lo único que puede llevarnos a la alegría y a la felicidad excelsa. Simone Weil, por su parte, ve cierta contradicción en el deseo. Y nos emplaza a educarlo y a reorientarlo como fuerza que nos impulse a mejorar nuestras vidas y la sociedad, mientras perseguimos la verdad, el bien y la belleza. Escucho justo, estos mismos días, al doctor en antropología social, Emilio Santiago Muíño, mantener que “las verdaderas victorias (políticas) son sociales y culturales, en las que nuestras ideas permanecen, aunque no gobernemos, porque la mayoría de las ciudadanía las he hecho suyas y las desea”. La ciudadanía desea. Ha de poder desear. El deseo como origen factible del cambio y como germen de una posible victoria.
En tiempos adversos y en posición de clara desventaja, vengo a hacer aquí, en esta cartita, apología del anhelo (de futuro). Y del derecho a ilusionarnos. No quiero resignarme, no me dejo. Vengo a vindicar nuestro derecho al deseo. A desear que las cosas nos vayan mejor y que sean mucho mejores para todas. Y a sostener el derecho al deseo en el tiempo. Porque es posible. Y, ante todo, es necesario.
La ciudad por la que deambulo a diario nació para ser vivida, para que la ciudadanía hiciera uso de ella y la habitara en común. Para que la experiencia humana se desarrollara en convivencia a pie de acera. Sin embargo, con el diseño urbano y las estrategias políticas actuales es inviable construir una vida completa, sana, en calles privatizadas y en barrios que nos expulsan, vendidos al capital riesgo, para los que somos un estorbo, sospechosos de pretender residir.
Así que paseo atenta los veintiún distritos mientas anhelo que la ciudad actual se transforme en la ciudad deseada. En el hábitat adecuado donde se proyecten y desarrollen nuestros deseos de un futuro mejor. Un municipio donde el espacio público sea la casa de todas: el lugar pacificado y paseable en el que encontrarnos, donde la categoría vecindad se mantenga a resguardo. Una urbe soñada y gestada desde el reconocimiento de la propia complejidad, permeable a las transformaciones futuras, que han de ser discutidas, acordadas y respetadas de manera plural. En mi ciudad deseada, las vecinas tienen siempre árboles cerca: zonas verdes contra el calor urbano. Y es un espacio para las personas, para todas. No una ciudad-casino para los grandes patrimonios, no una ciudad-marca (esto es de mi amigo Pedro Bravo), en busca permanente del lucimiento y el mayor rédito económico para algunos. Con unos mínimos acordados y garantizados por la totalidad de la ciudadanía.
«La convivencia urbana no depende solo de la forma de la ciudad. Tiene mucho que ver con la desigualdad. La convivencia es posible cuando hay unos mínimos garantizados para todo el mundo»
MARIA RUBERT DE VENTÓS, arquitecta y Premio Nacional de Urbanismo
Suelo recordarme esto: que la ilusión venidera y cierto empeño son imprescindibles. También explorar y soñar la mejor ciudad posible para todas. Defender todos esos deseos de mejora y perseverar para que ocurran.
Me he puesto un poco seria pero ante el contexto actual me parecía oportuno. Reclamemos la ciudad deseada. La verdad, el bien y la belleza. Redefinamos ese decálogo de deseos nuevos y mejores en común. Que las circunstancias adversas —el contexto actual turbocapitalista, extractivista, desigual y excluyente— no minen nuestra fuerza deseante. Ojalá.
🌳 Un buen paseo
Esta vez, mi vagabundeo no va a ser un recorrido físico al uso, una propuesta de ruta a pie en el sentido estricto, sino un paseo por el anhelo de cambio —optimista e incesante— a través del tejido asociativo y la resistencia de los barrios vivos de la ciudad de Madrid.
Una sugerencia de itinerario que recorre el deseo y la lucha por un futuro mejor para todas. En defensa de la ampliación de derechos, de una ciudad más amable, sostenible e igualitaria, y de otra forma, más justa, de hacer las cosas.
[Tan solo es una propuesta de recorrido por algunas de todas esas asociaciones, movimientos sociales, centro sociales, ateneos, casas de cultura. Verás que faltan muchas, muchísimas: el movimiento vecinal y social en la capital es amplio, longevo, resistente, y su lucha pertinaz e inabarcable. Desde aquí, mi admiración y agradecimiento a toda la infraestructura social que perpetúa el afán de un porvenir más justo. La política verdadera.]
Este paseo —que me ha quedado un poco largo 😮💨😮💨😮💨— tiene todo lo que me gusta y conforma, sí, mi ciudad deseada. Esta es la magia y la fuerza de la presencia organizada. Las vecinas se ponen en pie en cada barrio:
INTRO
🔸La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). Empiezo por aquí, por la federación madre, con una dilatada historia de resistencia, que aglutina a casi la totalidad de las asociaciones vecinales de cada barrio. Su origen como federación formal se remonta a los primeros años de la transición democrática en nuestro país, a ese escenario convulso, complicado y violento de conquista de derechos y libertades, donde la FRAVM luchó para exigir la legalización inmediata de las asociaciones vecinales y otras entidades ciudadanas, así como plenos derechos y libertades democráticas. Desde la federación se sigue abogando por la necesidad social de un cuerpo de vecinas y vecinos organizados para construir una región a escala humana: “a escala de nuestros sueños”.
🔸Asociación A Pie. Llevan luchando desde 1995 por la mejora peatonal de la ciudad (<3). Por la libertad elemental de andar y de acudir a pie al encuentro de los otros. Para la asociación, este es el fundamento de la vida en común: “necesitamos la calle, los caminos, las plazas, el espacio público, para que nos permitan no olvidar que los demás también existen, que los demás no son faros en dirección opuesta ni "protagonistas" de una noticia sino cuerpos y vidas semejantes, esos cuerpos y esas vidas que dan sentido a todos nuestros actos”.
🔸Sindicato de Inquilinas de Madrid. Un movimiento social reciente, con mucho músculo e importante capacidad de movilización, que defiende el derecho constitucional de todas las ciudadanas a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Sindicalismo de base que también esgrime que otra forma de vivir en nuestras ciudades y pueblos es posible: “desde 2017 hasta el día de hoy nuestro objetivo es el mismo: conseguir que el acceso a la vivienda sea, de verdad, un derecho garantizado para todas las personas”. A través de la autogestión y la colaboración vecinal, las inquilinas están logrando visibilizar el problema de la vivienda y empujar cambios en las políticas públicas.
DISTRITO CENTRO
🔸Vecinas Corniseras. “Aquí había un árbol, ahora, nada de nada”. El colectivo del barrio Palacio, en el distrito centro, dirige su lucha, desde 2022, contra el arboricidio para salvar los parques de la ciudad, que tanta falta nos hacen.
🔸La Rosa. Desde hace dos años, este centro social ocupado en el corazón de la ciudad, en Lavapiés, se erige como un necesario punto de encuentro abierto a la calle. Su razón de ser: la construcción de una comunidad abierta y múltiple. La apuesta política aquí es la de disputar la ciudad a los modos de socialización de la ciudad capitalista.
🔸Asociación vecinal La Corrala de Lavapiés. Desde 1977, La Corrala es un lugar de referencia del asociacionismo y una herramienta básica para construir un barrio mejor en colectividad. La asociación nace del compromiso de quienes creen que los barrios se construyen entre todas: “cuando los vecinos se organizan, el barrio avanza, se escuchan sus necesidades y se defienden sus derechos. Creemos en la participación vecinal como motor del cambio, en la importancia de cuidarnos unos a otros y en la responsabilidad compartida de mejorar nuestro entorno.”
🔸Centro Social Tres Peces. También en el barrio de Lavapiés, gestionado de manera horizontal y asamblearia por los colectivos que participan en él, el 3P3 abrió sus puertas en 2014. Entre otras muchas propuestas, acciones, misiones, en el centro se aloja el relevante Archivo del 15M, con todo el material de interés documental y artístico de la acampada y también del resto de expresiones sociales aparecidas desde mayo del 2011.
DISTRITO ARGANZUELA
🔸Asociación vecinal Pasillo Verde Imperial. Con más de 25 años de vida, esta asociación tiene un profundo arraigo en el distrito. En el actual contexto extractivista y de alta turistificación demandan: “un modelo de ciudad que no transforme nuestro distrito en un parque de atracciones para turistas. Queremos seguir viviendo en un barrio residencial, con vivienda asequible, equipamientos públicos, pequeños comercios de proximidad y zonas verdes: un lugar verde y habitable”.
🔸Espacio Vecinal Arganzuela (EVA). Espacio Vecinal Autogestionado por y para el barrio que inició su andadura en el Antiguo Mercado Central de Frutas y Verduras de Madrid. Con una trayectoria de doce años como colectivo vecinal del distrito de Arganzuela, han realizado actividades de revitalización del barrio e impulsado redes vecinales de solidaridad, actividades sociales, culturales, educativas y de promoción de la integración y mejora de la convivencia.
DISTRITO CHAMARTÍN
🔸Escuela Popular de Personas Adultas de Prosperidad, conocida también como ‘La Prospe’ es un proyecto pedagógico y social que surgió por iniciativa popular en el año 1973, iniciado por personas del barrio, para la gente de este y de cualquier otro barrio. Formaba parte del movimiento de escuelas populares, presente en Madrid y en toda España, que venía a rellenar el hueco que el estado franquista no cubría en la educación básica de adultos. Con muchísimo arriago entre las vecinas del barrio, autogestionada, autónoma, la escuela ha sido testigo de los cambios en el barrio y en la propia idea de lo que significan los movimientos sociales.
DISTRITO TETUÁN
🔸La Enredadera de Tetuán. Como ellos mismos se definen, son un espacio social, transfeminista, vegano y autogestionado, desde 2009, para la transformación social. Con varias etapas de ocupación y desalojo, el emblemático centro social de Tetuán, sigue siendo lugar de referencia, un espacio dinamizador de la cultura en el barrio y catalizador de numerosos colectivos del mismo, como Feminismos Tetuán, entre otros.
🔸Espacio Al Alimón, en el barrio de La Ventilla, se trata de una librería de segunda mano pero también un espacio abierto a las vecinas que busca generar redes de apoyo y fomentar la inclusión social. Los fondos recaudados se destinan a programas educativos y de acompañamiento para jóvenes en situación de vulnerabilidad.
DISTRITO CHAMBERÍ
🔸Asociación vecinal El Organillo. El 21 de septiembre de 1975 se constituyó la Asociación de Vecinos de Chamberí con el objetivo de «aunar esfuerzos individuales, canalizar expectativas y contar con la participación activa de los y las vecinas de Chamberí para buscar soluciones a los problemas del distrito». Uno de los asuntos de los que la asociación se ocupa desde siempre es el ruido. Chamberí es un distrito con un alto grado de contaminación acústica, fundamentalmente derivada del tráfico y de los locales de ocio y restauración. Como asociación se oponen también al abuso sistemático del espacio público. A una privatización que resta derechos a la ciudadanía en general para dar negocio a unos pocos empresarios del sector de la hostelería.
🔸Casa de Cultura de Chamberí. Un espacio de autogestión ciudadana para la dinamización comunitaria del barrio: “inclusivo, feminista y ecologista”. Se sostienen con las cuotas de sus socios y socias y desarrollan la mayor parte de las iniciativas en su maravillosa sede de la calle Balmes 1. Pero también sacan su acción social al barrio y a otros espacios que colaboran con ellos.
DISTRITO FUENCARRAL-EL PARDO
🔸Asociación vecinal La Flor. Llevan trabajando por el tejido social del barrio desde hace cuarenta años, en una época en la que participar en una asociación vecinal era la única actividad política permitida. En La Flor se fortalecieron en la lucha por la promoción de la vivienda social, se mantuvieron con altibajos y desarrollaron una actividad a pleno rendimiento ya en los últimos quince años. Su objetivo es construir un espacio político ciudadano cooperativo, con democracias directas, inclusivas, deliberativas y participativas.
DISTRITO CARABANCHEL
🔸Asociación vecinal de Carabanchel Alto. Otra asociación muy longeva, con más de cincuenta años, que sigue canalizando buena parte de las demandas, inquietudes, necesidades y actividades del barrio. Sin duda, se trata de una de las asociaciones vecinales de referencia en el tejido social de la capital. Acaban de editar un libro que repasa sus últimos 25 años de vida vecinal: ‘Carabanchel Alto: haciendo barrio en el siglo XXI’.
🔸Espacio sociocultural el EKO de Carabanchel. Un espacio social, liberado y autogestionado. Desde hace más de catorce años acoge actividades sociales, políticas, culturales y de ocio no mediadas por el consumo y el dinero. También es un lugar de apoyo para muchas vecinas. Gracias a actividades y colectivos como la despensa solidaria, la tienda gratis, el taller de bicis, clases de apoyo escolar, redes de autodefensa laboral, colectivos de apoyo y asesoramiento de vivienda… entre otros.
DISTRITO USERA
🔸Asociación vecinal Orcasitas. Otra asociación vecinal histórica, referente, auténtico motor del barrio, con más de cincuenta y cinco años luchando por mejorar la calidad de vida de los vecinos. Y por la construcción democrática de la ciudad, en común.
DISTRITO PUENTE DE VALLECAS
🔸Asociación de Vecinos El Pozo del Tío Raimundo. Representa, sin duda, la fuerza de la unión. En 1968, cansados de la miseria, de la falta de infraestructuras básicas y de recursos mínimos, los vecinos de El Pozo se agrupan colectivamente y crean una de las primeras asociaciones de vecinos de España para reclamar sus derechos: “El Pozo del Tío Raimundo era un mar de chabolas rodeado por un océano de barro”. Una de las grandes victorias de la asociación, sin duda, fue en 1974, cuando los vecinos consiguen casas dignas, y también contribuir en el diseño del Plan de Construcción del nuevo barrio.
🔸Ateneo republicano de Vallecas. Nacido como punto de encuentro vecinal, funciona como un centro social autogestionado que promueve el pensamiento crítico, la cultura popular y el debate político desde una mirada republicana, antifascista y comprometida con el barrio. “Un espacio plural de la izquierda, para debatir, para escuchar, para ser oído, para reivindicar, para luchar por los valores republicanos. Libres, iguales y solidarios”. El ateneo acoge presentaciones de libros, charlas, cinefórums, exposiciones y diferentes actividades culturales, con Vallecas de protagonista. Aloja también la Biblioteca Colombine con una cuidada selección de libros sobre República, Feminismo, Memoria Histórica, Política, Historia de España y muchas otras temáticas de interés social y cultural.
DISTRITO CIUDAD LINEAL
🔸La Vecinal, la asociación de vecinos y vecinas del barrio Pueblo Nuevo. Nace en el año 2018 impulsada por colectivos y otras asociaciones vecinales del distrito de Ciudad Lineal, con el objetivo de fortalecer el tejido asociativo en la zona de Pueblo Nuevo. Las primeras asambleas tienen lugar en el Centro Socioeducativo Jara-Barro, donde comienzan a definir los objetivos de la asociación. En 2023, nace el primer local propio de La Vecinal, un hito que les ha permitido más capacidad de desarrollo y crecimiento para abarcar las necesidades del vecindario. Acogen en su sede también la Biblioteca La Leona, espacio popular y autogestionado para la lectura.
DISTRITO HORTALEZA
🔸Asociación vecinal La Unión de Hortaleza. Otra asociación vecinal histórica que lleva desde la década de los años setenta del siglo pasado trabajando por el barrio. Un espacio de convivencia y de participación vecinal en defensa de lo público, de gran arraigo y que continúa canalizando y coordinando muchas de las actividades y demandas principales de las vecinas. Para la asociación es prioritario “fortalecer la organización comunitaria, vinculándonos a otros movimientos más amplios, para ser capaces de incidir en la realidad y participar de los procesos de transformación de forma autónoma y consciente”.
DISTRITO VILLAVERDE
🔸Asociación vecinal La Incolora. Otro distrito con un tejido asociativo participativo muy relevante. Ellas dicen: “ningún color, todos los colores”. Este es el principio que representa la participación y el trabajo conjunto de todas las vecinas para desarrollar alternativas a la problemática social de Villaverde. Fue aproximadamente en 1999 cuando un grupo de personas coordinadas por el sociólogo Julio Alguacil Gómez se reúnen y comienzan a dar forma a la asociación. Entre sus objetivos está fomentar y promover la participación de la ciudadanía en la vida pública, en tanto que sujetos de derechos, con el fin de potenciar el bienestar social y la calidad de vida urbana, de preservar el medio ambiente urbano y natural.
DISTRITO SAN BLAS-CANILLEJAS
🔸Salvar las Lagunas de Ambroz y su entorno. No quería pasar la oportunidad para hablar de este grupo de trabajo —integrado por diferentes entidades, activistas y vecinas de San Blas-Canillejas— que trabaja por la restauración, conservación y protección de las Lagunas de Ambroz y todo su entorno. Estas lagunas, junto con lo que queda del cauce del arroyo de Ambroz, conforman uno de los mayores humedales existentes dentro del municipio de Madrid. Su origen se encuentra en la excavación de una mina de sepiolita a cielo abierto, ahora abandonada. Al cesar la actividad minera, este espacio degradado experimentó un notable proceso de renaturalización que ha durado más de una década. Como diría Gilles Clément, se trata de un Tercer Paisaje: un territorio de refugio para la biodiversidad. Y ahora mismo se encuentra en peligro de desaparecer. Está en nuestra mano presionar y presionar para que no ocurra.
Afíliate, asóciate, pásate por el centro social o cultural más cercano, el de tu barrio. Disfruta también de esta caminata en común, a refugio, por la ciudad deseada. En nada llegas.
🌳 Un descubrimiento
Esta vez mi descubrimiento tiene la virtud de la tranquilidad. Te regalo unos metros cuadrados de sosiego en la forma de una plaza discreta en el Madrid antiguo. Comedida y apacible. Sin tráfico rodado. Este rincón silencioso, a cobijo y con buenas sombras, tiene además un nombre elocuente: es la plaza del Biombo.
Algunas leyendas cuentan que en este emplazamiento se instalaba un biombo de terciopelo oscuro, dispuesto por las monjas del convento de Santa Clara a la entrada de la iglesia. Justo en ese punto, la hermana limosnera repartía las sobras de la comida entre los más necesitados. Otras versiones aluden al curioso zigzag de las calles adyacentes que conformaban, si te fijas bien, una figura similar al del biombo chino.
Sobresale también en este espacio recoleto, entre las calles de San Nicolás y de Calderón de la Barca, la presencia de una fuente (de agua no potable), o mejor, un lavadero con sus cinco caños manando sobre un pilón de pulido granito.
Situada en el epicentro de la ciudad —a espaldas de la misteriosa Iglesia de San Nicolás de los Servitas, con su flamente torre mudejar— sin embargo, la plazuela pasa casi, casi inadvertida. El eco del agua al caer y la quietud del entorno varado en el tiempo devuelve al paseante —prometido— la dicha de la serenidad perdida.
🌳 Arte natural
Existe un jardín florentino que aloja casi todos los cítricos del mundo. Verás. Los antepasados de los limones que hoy podemos degustar, llegaron desde la India subtropical y la cálida Asia del sur, a través de las rutas de la seda y las especias, a las casas patricias de la antigua Grecia y Roma, para luego desaparecer en la complejidad de los tiempos.
Se necesitó la influencia y la riqueza de cierta familia para traer al cidro y sus descendientes cítricos de vuelta a la mesa mediterránea. Fue el Gran Duque de Toscana, en 1537, Cosme de Médici quien se propuso la reconstrucción de Villa di Castello, una vieja residencia familiar al norte de Florencia —fuente de inspiración de algunas de las piezas más emblemáticas del renacimiento como El nacimiento de Venus y La Primavera, de Sandro Botticelli—. En una colina mirando al sur y con vistas a la ciudad, la villa disponía de terrazas con decenas de árboles de naranjos y cidros en macetones de terracota que se protegían en invernaderos durante los meses de otoño e invierno. Limones rugosos, cedros perfumados, el sol de la Toscana y arte renacentista. La belleza. En la actualidad, la extraordinaria colección rehabilitada y mejorada, el Jardín de los Cítricos, puede visitarse. Conformada por quinientas plantas en maceta, con variedades curiosas, cedros perfumados, limones y grandes pomelos, es una joya de la botánica.
Siguiendo la estela de los Medici, existe otro paraíso de los cítricos en la tierra y es otra gran institución mediterránea: un huerto-museo con aromas a lima y limón. Esta vez, un espacio donde el arte y la naturaleza se complementan y dialogan de manera orgánica. Se trata de la Todolí Citrus Fundació en Palmera (Valencia), una fundación dedicada al estudio, conservación y difusión de la diversidad citrícola (al estudio de las cidras, las mandarinas, los limones, limas, las naranjas amargas, las naranjas dulces y los pomelos, entre otras variedades) con raíces profundamente ligadas al mundo del arte. Concebida por un valenciano ilustre, Vicente Todolí, curador de prestigio y referente indiscutible del arte contemporáneo, y quinta generación de una familia especializada en la citricultura, un linaje que lo sabe todo sobre el cultivo de cítricos. Todolí ha dedicado gran parte de su vida profesional al comisariado y a la dirección de instituciones artísticas internacionales, como el Museu Serralves de Oporto o la Tate Modern Gallery de Londres, para retornar a su casa, a sus orígenes, y volver a los campos junto al mar y dedicarse al arte del cultivo. El núcleo de la Fundación es la fascinante colección de cítricos, que conforma el Huerto Botánico El Bartolí. Un jardín único con unas quinientas variedades diferentes cultivadas en una extensión de cuatro hectáreas y media.
El vínculo claro entre arte y naturaleza, entre arte y cítricos, se hace visible en el propio recorrido por el huerto jalonado con obras como el aviario de Carsten Höller o la escultura Fuente Citrus Deliciosa de Jorge Peris. Además, la Fundación tiene su propia Colección de Arte: un conjunto heterogéneo de obras, que establecen un diálogo curioso entre arte contemporáneo, historia de la representación botánica y cultura visual vinculada al mundo de los cítricos. También obras de artistas contemporáneos nacionales e internacionales que, desde lenguajes y sensibilidades diversas, han querido contribuir al proyecto de la Fundación de Todolí. Más y más belleza.
Y terminé, sí. Por fin. Felices, largos, tranquilos y nuevos paseos a la sombra.
🎧 Esta cancioncita sonó muchas veces mientras escribía este decimoséptimo paseo.
[*Créditos
Todas las obras que acompañan este texto embelleciéndolo son de la pintora y escultura Carmen Laffón]
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